
La industria de la piedra asturiana, durante las últimas décadas, ha llevado a cabo una verdadera reestructuración silenciosa. La creciente demanda de infraestructuras, viviendas y consumo en general provocó , y provoca, la necesidad de áridos de mayor calidad a menor precio y en grandes cantidades. Las empresas que forman AFAPA se consolidan en el mercado; generan empleo estable y de calidad, tienen capacidad para responder a las demandas actuales, cuentan con muy buenos productos, cumplen con creces la normas medio ambientales, y sus explotaciones están situadas entre las mejores de España. Pero adaptarse a las nuevas exigencias del mercado, tanto productivas como medio ambientales, no ha sido fácil; supuso grandes esfuerzos personales e importantes riesgos empresariales. Pues, al contrario que otro tipo de industria extractiva, las empresas que forman este sector en el Principado de Asturias, son principalmente pequeñas o medianas de carácter familiar. A pesar de todas estas razones, la industria extractiva no goza de un reconocimiento popular y en muchos casos institucional. Por un lado se exige desarrollo social, empleo o estabilidad económica, y por otro, se ataca al sector que tiene la base y los medios para llegar a dichos fines.
Este rechazo se produce principalmente por el impacto visual que se produce en las explotaciones, sin tener en cuenta que a pesar de la visible agresión, este tipo de empresa es de las que menos contamina en el panorama industrial, y posiblemente la única, que cuenta con medidas correctoras para todas sus actuaciones. Otra razón importante para el rechazo, radica en que normalmente las explotaciones de áridos se realiza lo más cerca posible de las zonas de consumo, siendo habitual encontrar explotaciones de áridos situadas en las afueras de las ciudades, polígonos industriales, carreteras en construcción, etc. Como ocurre en gran mediada con todos los productos, el precio de venta se ciñe a los costes de producción. Sería inviable, por ejemplo, transportar áridos desde otro país porque cualquier desarrollo de infraestructuras resultaría impensable, debido al elevado coste de las obras. En definitiva, la industria extractiva es tan necesaria como desconocida y denostada, por eso desde AFAPA tratamos de dar a conocer nuestra realidad, para poder analizar, coherentemente entre todos, las necesidades sociales y las de la naturaleza. Hacer un buen ejercicio de autocrítica puede ser útil para evitar conflictos, entre praxis e ideas, dando lugar en ocasiones a situaciones verdaderamente paradójicas.
2010 AFAPA