
La industria extractiva de roca industrial, no produce deshechos contaminantes ni vertidos peligrosos. Tanto en los trabajos de extracción, como en los que se llevan a cabo en las plantas de producción, para la obtención de áridos, no se generan humos nocivos para la salud, ni residuos que pongan en peligro las aguas, pero produce polvo y cambia el paisaje, por eso todos los esfuerzos del sector en cuestión medioambiental van dirigidos a paliar estos dos problemas.
Las medidas para eliminar el polvo, ya comienzan en el inicio del proceso de extracción, utilizando carros de perforación, hidráulicos o neumáticos, dotados de captadores de polvo. Después de la detonación se riega toda la parte afectada, y las pistas se mantienen, permanentemente, con un adecuado grado de humedad. Las plantas de tratamiento cuentan con pulverizadores de agua, que se activan cuando los camiones proceden a realizar la carga. Por otro lado, ningún camión puede salir del recinto sin pasar por la zona destinada a la limpieza de ruedas. Estas son algunas de las medidas correctivas que logran reducir el polvo, casi, en su totalidad.
La única forma de mantener un equilibrio entre nuestras necesidades y las de la naturaleza, es la reforestación y recuperación de las partes explotadas (como explicamos en el apartado: Fianza y plan de restauración). Desde AFAPA trabajamos con nuestro mejor proposito en una “restauración integrada”. Este sistema no devuelve la forma a la montaña, pero garantiza que el lugar donde hoy operan las máquinas, en un futuro, se convertirá en áreas que albergarán la vida animal y vegetal.
2010 AFAPA